¿Sabías que el ojo humano convierte la luz del día en impulsos eléctricos que estimulan la producción de serotonina, una sustancia esencial para el bienestar emocional de tus hijos? A la hora de distribuir las habitaciones y sus usos debes tener en cuenta cuáles son las más luminosas para destinarlas a las zonas comunes y, sobre todo, a los más pequeños de la casa.
La ciencia ha demostrado una clara influencia de la luz natural en la mejora del rendimiento académico, al estimular la producción de endorfinas en el organismo, lo que favorece la concentración.
Según recientes investigaciones realizadas en la Universidad de California, los alumnos que gozan de una mayor cantidad de luz natural, en sus hogares y en las aulas, obtienen mejores resultados académicos que los que tienen un déficit de luz natural (los resultados son un 20 por ciento mejores en matemáticas y un 26 por ciento en lectura).
Cualquier manual de vida saludable recomienda que, para conservar el equilibrio, los niños deben estar expuestos a luz natural al menos seis horas diarias -incluyendo las que se toman a través de las ventanas-.
En invierno anochece temprano y nos vemos obligados a pasar más tiempo en espacios interiores; los niños sufren especialmente los efectos de la falta de luz natural, una fuente de salud natural que mejora su estado de ánimo y favorece la concentración. Por ello, es muy importante potenciar la entrada de luz natural en todas las habitaciones del hogar, pero especialmente en las zonas de estar y en las habitaciones infantiles.
Estas son algunas de las conclusiones obtenidas en el cuarto simposio VELUX de Luz Natural, donde,después de dos días intensos disertando sobre la luz natural, los más de 300 expertos y líderes mundiales en la materia, concluyeron que existe una clara relación entre la luz natural en los edificios y la salud y el bienestar humano.
El desafío es ahora aplicar estas conclusiones al diseño de viviendas y edificios. El modo más eficiente de conseguir la luz natural en una vivienda o edificio es a través de la cubierta. Las ventanas de cubierta no solo aportan más luz natural que una ventana de fachada del mismo tamaño, sino que son el medio más rápido y efectivo para renovar el aire de tu hogar.
Además, se ha probado que la exposición adecuada a la luz solar y niveles altos de vitamina D podrían prevenir la diabetes de tipo 1 en los niños, segunda enfermedad crónica de la infancia más común.
Esta es la conclusión fundamental de una investigación desarrollada en la Universidad de California. Se ha comprobado que la exposición al sol hace que la piel produzca vitamina D, que también se encuentra en alimentos como las sardinas, el atún o los quesos grasos y que reduce el riesgo de padecer diabetes de tipo 1.
La diabetes supone que el cuerpo es incapaz de usar y almacenar apropiadamente la glucosa, lo que provoca su permanencia en sangre en cantidades superiores a las normales. Esta circunstancia altera, en su conjunto, el metabolismo de los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas.
Esta enfermedad puede presentarse en cualquier momento de la vida inclusive en el recién nacido, sin embargo es más frecuente entre los 8 y 12 años. La incidencia anual de la diabetes en niños de 0 a 15 años en relación a cada 100.000 es distinta según el país en que vivan los pequeños. En Europa, la media alcanza unos 36 niños cada 100.000.
