Vale, ya te has puesto a dieta y además guardas como un tesoro la tarjeta de acceso al gimnasio, al que por supuesto piensas ir a diario. Pues olé por ti, lo estás logrando.
Por eso hoy quiero ayudarte con unos trucos que ayudan a adelgazar y no son ni batidos verdes, ni tres horas consecutivas de spinning. Atenta:
Masca chicle
Evita que comamos por aburrimiento, y por otro lado, porque como produce sensación de saciedad, reduce las ganas de tomar el aperitivo y de picar entre comidas. Pero ojo, para que el truco funcione, se tiene que mascar el mismo chicle durante al menos 45 minutos.
Agua antes de las comidas
Es uno de los trucos infalibles para adelgazar, pues al llenarnos el estómago, comemos menos. Y da aún mejor resultado si el agua es fría, porque así provoca la contracción del estómago y hace que tengamos menos hambre.
Desayuna bien
Saltarse el desayuno es uno de los errores más extendidos entre las personas que quieren adelgazar, pero produce justo el efecto contrario al deseado. Porque al llegar a la siguiente comida estamos hambrientos y comemos más y porque el ayuno prolongado pone el metabolismo en forma de ahorro, es decir, revierte el metabolismo de la insulina y hace que almacenemos más grasa.
Plato pequeño
A la hora de adelgazar, el factor psicológico juega un papel determinante. Tanto es así, que el simple hecho de ver un plato pequeño rebosante nos sacia más que ver uno grande a medias.
Come sin tele
Con tele comemos de forma mecánica sin darnos cuenta de que ya estamos saciados, y peor, porque llevados por la publicidad elegimos alimentos poco sanos, que no deberían formar parte de nuestra dieta.
Duerme más
La falta de sueño produce alteraciones en la parte del cerebro que nos ayuda a decidir y nos incita a consumir más grasas y menos hidratos de carbono, algo que con el tiempo se traduce en un evidente aumento de peso
Apaga la calefacción
Dormir en una habitación fresquita obliga a nuestro organismo a generar más calor, algo que consigue activando la grasa parda, que es la encargada de regular la temperatura corporal.
Empieza el día con una ducha de agua fría
Da pereza, pero es un hábito muy sano: por un lado, el agua fría estimula las terminaciones nerviosas y nos ayuda a comenzar el día enérgicamente, y por otro, n activa la termogénesis, por lo que facilita la pérdida de peso.
Practica sexo de forma habitual
El gasto energético medio durante cada acto sexual es de unas 85 calorías, lo que equivale a 3 calorías y media por minuto. No está nada mal, tratándose de un sistema tan gozoso.
¿Fácil, verdad?




