¿Cuántas veces has dicho sí en lugar del NO que estabas deseando responder? Sin embargo no te has atrevido por miedo a decepcionar, sentirte culpable o rechazada, ¿verdad? Pues actualmente sabemos que trabajar la asertividad es fundamental para la reafirmación de la personalidad y de la propia identidad.
Hazle caso a Freud
Se puede querer agradar a los demás y al a vez, defender tus propias opiniones o deseos. Este aprendizaje produce beneficiosos efectos en nuestra personalidad, según Freud, a la vez que evita situaciones incómodas. Freud asegura en La interpretación de los sueños, que el inconsciente no conoce el concepto de la negación o lo negativo. El inconsciente es todo impulso, deseo inmediato satisfecho, libertad. El “no” nunca aparece en su vocabulario. La capacidad para negar, según Freud, debe entonces pertenecer a otra parte de la mente; por eso, muchas veces, resulta difícil decir conscientemente “no”.
Si no sabes negarte a algo que no deseas hacer, te hará sentir incómoda y, en consecuencia, harás cosas en contra de tu voluntad que te disgustará y hará sentir inferior por ceder a los deseos de los demás y arriesgarte a ser manipulada y chantajeada. Con esta actitud, está en juego el respeto que nos debemos a nosotros mismos ya que afecta a la autoestima.
Aprender a negarse
1. ¿Puedo o Debo?
Un primer paso es descubrir la diferencia entre:
Querer complacer a todas las personas cuando uno no debe o Ayudarlas cuando uno puede.
2. Eliminar los miedos
Otro paso es analizar las emociones que nos impulsan a atender siempre peticiones o favores y eliminar esos miedos:
-Miedo a que los demás nos dejen de querer o se enfaden. Al rechazo.
– Miedo aparecer egoístas o malas personas.
– Miedo a sentirnos culpables.
– Miedo a decepcionar.
– Miedo a crear un conflicto en la relación personal.
3. Di NO con elegancia
A la hora de decir “no”, lo más adecuado es no dar excesivas explicaciones porque, de hacerlo, puede parecer que estamos dando excusas.
Además, la principal táctica asertiva es ofrecer alternativas a nuestra negación, basadas en la frase “No, pero…”
- “No puedo hacer esto ahora; pero, es muy probable que mañana sÍ”.
- “No puedo satisfacer tus deseos; sin embargo, puedo hacerte esto otro, si quieres”.
- “Lo siento, pero tengo un compromiso”.
Pon en práctica estas pautas desde hoy mismo con tu jefe o con tu familia, y aunque al principio necesites práctica para resolver la situación con naturalidad, a medida que vayas ensayando tus «no elegantes» verás cómo te sientes liberada y feliz por ser capaz de hacerlo.
¿A qué esperas!



